RELATOS URBANOS DE MEDELLÍN COLOMBIA
Lino el músico más atípico del mundo



Los Antioqueños somos muy dados a mostrar todas la cosas bellas que tiene la ciudad de Medellín, ya sea por orgullo, por cañeros, por arribistas o por eso gran sentido de pertenencia que tenemos sobre nuestro patrimonio paisajístico y cultural.
Es un grito, ante propios y extraños para enseñar los símbolos de la pujanza paisa.
Todo mundo conoce, el Metro y su cultura ciudadana, el Museo de Antioquia, el parque de las esculturas de Botero, el cerro Nutibara con su pueblito paisa, el Jardín Botánico con sus orquídeas y su bosque incrustado en la ciudad.
Hablamos del explendor de la feria de las flores y mostramos en tarjetas el edificio Coltejer, calles y avenidas encerradas de majestuosos edificios, mostramos el imponente alumbrado navideño, los grandes almacenes y las intocables catedrales.
Para el paisa es un orgullo mostrar el centro administrativo la alpujarra y su edificio inteligente.
No gaguea para decir que tenemos el mejor clima del mundo, y las mujeres más bellas de la tierra.
Todo ello está muy bien y tiene su valor intrínsico o extrínsico, pero son los símbolos de la opulencia y el capital.
Por allí circulan los grandes negocios o se planean las grandes industrias o empresas.
Cada elemento es un icono estático creado para la posteridad y la imagen intangible de la promoción y la conquista.
Pero nunca mostramos los pequeños detalles que en el anonimato hacen palpitar de vida el corazón de la ciudad.
Aquellos sencillos negocios manejados por humildes comerciantes, o trabajadores que todas las mañanas, muchos de ellos desde las empinadas laderas de Medellín, todos los días madrugan a crear y ofrecer, aquel producto o servicio, que el intelectual, el ateo, el blanco o negro, el pobre o rico en su vida cotidiana necesita.

Son aquellos artículos o servicios que por más dinero que haya, no lo podría encontrar en los almacenes de cadena o los sitios de la alta sociedad. Es el comercio informal y el subempleo que genera dinero, la otra forma de subsistencia de miles de familias, no solo Antioqueñas sino, Colombianas y del mundo entero. Para no complicarnos más la vida y sin hablar mucha carraca, trataré de mostrar de forma sencilla pero verídica, algunos de estos sitios o personajes que hacen de Medelín una ciudad de encantos escondidos y el por qué es tan bueno vivir aquí.
El personaje de la foto es Lino Echeverri. Nació hace 71 años en el municipio de Hispania, soroeste antioqueño, tierra produtora de café y gente trabajadora.
De cuna pobre, pero honrado y sin muchos conocimientos trabajó en albañilería, en el área de la construcción durante 50 años, donde llegó a la vejez sin dinero y sin recursos económicos.
Este hombre como la mayoría de las personas que trabajan en oficios temporales, no logran conseguir una jubilación y por ende sin una seguridad social.
Lino quizo seguir luchando en lo que sabía hacer, pero a su edad nadie le da trabajo, pues en Colombia por desgracia, se es viejo para trabajar a partir de los 35 años, y si quieres conseguir empleo debes ser joven, bien parecido y posiblemente pertenecer a un extracto medio alto.
Pero Lino es un paisa echado para adelante que no se arruga ante nada.
Inicialmente alguien le regala un tocadiscos, una radiograbadora y discos de 45 rpm en mal estado.
Recompone estos elementos y de una, a camellar que la barriga está silbando y los buchones pidiendo aguapanela.
El viejo Echeverri sale a los parques y calles de la ciudad a montar su discoteca, que por su rusticidad en su equipo, funcionamiento y mecanismos empleados, es lo que atrae al desprevenido peatón que dejan algunas monedas.
Mucha gente lo han visto aquí o allí, otras por razones muy distintas no lo conocen, y para ellos voy a explicar como funciona el negocio.
Si miramos la foto vemos lo siguinte:
Lino recostado a un poste del alumbrado público, y sentado en el piso con las piernas abiertas.
Dentro de ellas vemos un recipiente rosado donde la gente deposita las moneditas, un cartelito de letras azules donde se lee su edad, sus dificultades y pide una colaboración para susistir. Detrás del cartelito vemos la mano derecha con el dedo índice sobre el acetato que a la vez esá incrustado en el eje del tocadiscos.
Al lado izquierdo la radiograbadora que por unas cuerdas de alambre se conecta al tocadiscos, luego una muñequita sobre una base plana y una cuerda en la mano izquierda de Lino que la comunican con un par de baterías que se pueden observar entre la muñeca y las caderas del artista.
¡Comienza la función!
Lino conecta energía a la muñequita, con su dedo ínidce derecho hace girar el disco y de inmediato una parranda callejera se despliega ante curiosos que se van arremolinado "Hacer corrilo" para ver gratis el improvisado espetáculo.
Pero qué es lo novedoso...?
Sencillamente el tocadisto no tiene energía eléctrica, gira al impulso del dedo de Lino, que luego al roce de la aguja con el acetato, su sonido lo reproduce la radiograbadora.
La muñequita con una hula hula en la cintura y un mecanismo electrónico, va girado por la tabla con un movimiento cadencioso que hace juego con el sonido de la música, que aunque gangosa y estridente es fácil identificar el ritmo del tema musical.
Son muchos los curiosos y no todos colaboran, pero algunos hombres, mujeres y niños, depositan una moneda en la tacita dispuesta para tal fin.
Lo paradójico es que los niños y las mujeres, son los que más contribuyen, al fin y al cabo ellos y ellas tienen más grande el alma.
Lino cambia de escenario todos los días, unas veces en las calles de Medellín, otras en las ciudades que integran el Valle del Aburrá, también viaja a los pueblos más cercanos, en fin, la de sal está muy difícil de conseguir y hay que mover la angarilla.
Con este dinero, Lino Echeverri un paisa de verdad verdad, sostiene una familión compuesto por nueve personas, sin contar el reporte de otros municipios.
Lo que más le duele al viejo, es la insensibilidad de algunas autoridades del espacio público, que no lo dejan trabajar, porque su espectáculo entorpece y afea el paisaje de la gran ciudad.
¡Paradojas de la vida hermano!...

Amigo turista... Colombiano o del extranjero, cuando vengas a mi ciudad, pregunta como es Medellín por dentro.
Conoce estos lugares que también hacen parte de nuestras costumbres e idiosincrasia paisa.

Crónica escrita por Carlos E. Alvarez editor de Chispaisas


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