Reflexiones para navidad


Llegó la navidad

Si tienes tristeza, alégrate; la navidad es gozo.

Si tienes enemigos, perdónalos; la navidad es paz.

Si tienes amigos, búscalos; la navidad es encuentro.

Si tienes pobres a tu lado, ayúdalos; navidad es don.

Si tienes soberbia, sepúltala; la navidad es humildad.

Si tienes deseo de apretar una mano, hazlo; navidad es deseo.

Si tienes necesidad de entrar en ti mismo, examínate; navidad es un instante.

Si tienes un corazón vetusto, cansado o asustado, revive; la navidad es entusiasmo.

Si tienes un corazón vacío, llénalo; navidad es necesidad.

La navidad se esparce como una fragancia inconfundible y grata por los montes de Diciembre como el aroma de un enorme aerosol.

La navidad sabe y huele a bondad y a paz serena, a sortilegio, a compañía y a bellos silencios largos.

A villancicos de niños, a alegrías susurradas, a ocultar ilusiones de colores mantenidas frescas en las bodegas del anhelo.

La navidad engendra cada vez la fuerza incontenible de iluminar las almas con faroles de amor y esperanza para armar en un corazón con penas, todo un pesebre de luces y riachuelos para que naveguen hacia la mar las naves del miedo, el odio y el rencor.

Cristian Larson



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