Nochebuena antioqueña 50 años atrás



Nostalgia del pasado

Dos paisas recordando como se celebraban las nochebuenas en Antioquia hace más de 50 años
(El lenguaje empleado es el propio de un campesino de la época, pero que en nada cambia su significado)

Personajes que intervienen en el diálogo:

1. Abel Salazar ... Editor de www.lopaisa.com, un montañero de raca mandaca viviendo en el Canadá.

2. Carlos Alvarez ... Otro montañero de Morroplancho y editor de www.chispaisas.info.

-- Inicio del diálogo recordatorio del ayer --

__ ¡Qiubo pues hombre Abel!
Que hay de la jamilia, como van esas nochegüenas por allá en los Méjicos. No me vaya a salir con chorro de babas diciendo que no te queda tiempo, o que no sabes hacer natilla, boñuelos, hojuelas y empanadas.
Y garlando de eso, agorita que nos topamos, por qué no hacemos un pequeño recuento de lo que eran, hace no más un tantico como de cincuenta años, la nochegüena en nuestras veredas y pueblos campesinos de Antioquia.

Qué tal te parece Mi Don si nos damos una diarrea de recuerdos, que aunque ya lejanos, aún vibran en nuestras mentes, esos momentos felices que pasamos al lado de nuestros padres, hermanos, jamiliares y amigos un 24 de Diciembre, mejor dicho la nochegüena en jamilia.

__ Que ya se te olvidó todo eso...?
¡ He ave María Santísima pues! - Ni más faltaba - Vea compadrito, no se mi'aga el tarugo, que usted es el mismo montañero de siempre, sólo que agorita se pone calzones de terlete, pero si se levanta las quimbas aún se le ven las güellas de las niguas que se le comían las uñas de los pies y el borde de lo jarretes.
Así, que no más descargue la Jíquera y desembuche lo que arrecuerde ... o es que le güele mal decir que puallá en las veredas de travesías, cañveral, el Jordán, los Delirios o el alto del Chocó en San Carlos no se hacía nochegüena y todo. Arrecuérdese no más un tantico, y que me parta un rayo si yo y vusted no la pasamos todo el año guardando moneditas en el marranito de barro que el año anterior nos había traído el Niño Dios para comprar totes, buscaniguas, borrachos y papeletas.

__ Ja ... ja ... Ja, se me había olvidado.

__ Volviste a caer en la trampa. Te me estás volviendo sorombático como el atembao de tontoniel.

Antonces si te tocó traer antes del 24 desde abajo de la cañada montones de leña pa'cocinar la natilla, fritar boñuelos y empanadas.
Veo que estás aflojando tus vergüenzas mi don Abelito, pero para que vea que a yo, no se le olvida las intimideces nostálgicas, y no soy ningún caído del zarso, pero tengo una memoria de elefante voy a contarle como se hacía la nochegüena en la vereda de Piedracandela en el municipio de Abejorral.

Arrecuerde mi Don, que estos episodios se repetían casi al calco en todos los hogares antioqueños, sobre todo en los campesinos, con algunas pequeñas diferiencias en los pueblos con casas bien blanquiaítas.

Pare pues oreja mi Don y que mi diosito me perdone y el diablo se haga de la oreja mocha si dexagero en algo, pero es la pura verdad lo que lo voy a contar con pelos y señales.

__ Usted también tiene cosas pa,contar...?
__ Pués tire aguante compadrito, porque como se me hizo el caregallina, yo apañé la iniciativa y agorita tengo el toro agarrao por los cachos.
Más adelante le doy tajo pa;que siga con la tonga que le dejo empezada.
Pare oreja pa,que vea y abra los ojos pa;que oiga.
Desde principio de Diciembre se comenzaba a curar los quesitos que se ponían en unas escusas, especie de esterillado de cañabrava, muy parecida a esas que hacen los indiecitos pa,cruzar los rios, pero esta no flotaba en el agua sino en el aire, colgadas con alambre de las vigas de la casa, para que los ratones no se comieran el queso, de ahí el proverbio paisa para calificar a los incumplidos "Desde que se hicieron las escusas, los ratones dejaron de comer quesito". Se hacían 20 o 30 quesitos para los boñuelos, las hojuelas y el dulce de guasquilas.

El día 15 se buscaba en el monte musgo, cardos, y aserrín de madera para hacer el pesebre.

A linda que quedaba la humilde obra artística elaborada por toda la jamilia. Que arriba la casita hecha con paja de basto, de esa pa,hacer colchones. Que ese arrume de cajones en desorden y cubiertos con musgo daban la impresión de un inmenso territorio que no cabía en el alma de sus nobles constructores.

Un espejo era suficiente para crear un lago lleno de paticos plásticos. Unas tirillas de papel trasparente una hermosa cascada por donde bajaban los sueños de los niños y los viejos. Unos trozos de grama y una casita de cartón, una finca lechera de vaquitas blancas y negros caballos, más unos cuantos marranos, ovejas y gallinas todas hechos de barro y cera. Mäs allá un conjunto de casitas blancas, rojas y azules, imitando el pueblo de Belén, de donde salía un caminito que en sig sag, llegaba hasta la humilde choza donde debería nacer Midiosito el redentor del mundo. Los cardos y unos cuantos arbolitos en materos circundaban el entorno paisajístico.

El día 22 se hacía la natilla. Esa si era una fiesta bien abonada.

En una paila inmensa de cobre, sobre tres piedras y a campo abierto, se vaciaba harina de maiz amarillo, leche, astillas de canela y clavos de olor. Se encendía el fuego y a revolver con el mecedor hasta que se pusiera dura.
Luego en bateas grandes y pequeñas, cuyabras de calabazo o totumas se repartía el contenido para que enfriara.
Había que sudar la gota amarga, pero la recompensa venía al darle mate al raspado de la pega quemada que quedaba. Era todo un rito.
Se rociaba leche en el fondo de la paila y todos con cuchara en mano a raspar y comer.
Todavía se me vuelve agua la boca recordando el pasado.
Por estos mismos días se preparaba el dulce o conserva.
Anticipadamente, y en dos o tres tarros de guadua, sellados por los cañutos, pero con orificio hecho en una punta y tapado con una tusa de maiz, se viajaba a los trapiches paneleros, ya fuera mata gente o raja culos para pedir miel o guarapo.

Se pelaban un poco de guasquilas de esas pa,los frisoles, se cortaban en casquitos, se cocinaban un poco y luego en una olla de barro bien grandota se ponían calar en el guarapo con clavos de olor "No de acero" hasta se pusieran negras y caladitos.

También se empezaba la hechura de los boñuelos y las empanadas, eso era trajín los días 23 y 24.
Que canastados de estos productos los que se preparaban.
¡ Pobres mujeres!...
Nuestras madres, hermanas o parientes, no descansaban un solo momento.

El día 24 de Diciembre a las cuatro de la mañana se comenzaba a quemar pólvora y las mujeres a preparar guisos y a moler maiz para los boñuelos.

A las tres de la tarde venía la comida especial de nochegüena.
Se desnucaban tres o cuatro gallinas bien cocotudas para preparar unas presas bien calduditas.
Se acompañaba con buen plato de arroz seco con huevo frito en la mitad, y se cuñaban con empanadas, hojuelas, tajadas de plátano maduro por los lados.

De sobremesa una taza de conserva de guasquilas con quesito, o natilla con boñuelos.

Sabe una cosa mi Don Abel... No sé por qué estoy vivo, pero después de esta comilona uno quedaba como marrano de pobre - .Barrigón y culichupao - Mejor dicho, más taquiao que mozo de sirvienta.

__ Que usted quiere contar lo suyo?
Espere una migajita de tiempo que ya casi termino.

Durante el día se quemaba mucha pólvora, unos truenos que explotaban hiriendo el confín de los cielos, y su eco se multiplicaba de cerro en cerro, de cañada en cañada, igual que la emoción que nos embargaba esperando las respuesta que de otro competidor en la distancia hiciera explotar otro igual o más duro.

También se cantaba, se silbaba, se echaban globos al aire para correr detrás de ellos o de los que elevaban los vecinos.

__ Y hablando de globos qué tenés pa'recordar?

¡He ave María mi don! - Debiera de darte mucha pena, si no te trae algún recuerdo.
No te das cuenta que es un símbolo de trashumancia y progreso de los Antioqueños, o como cree que Medellín se puso ancho y con bastante gente en los últimos cincuenta años?
Pues con esa manada de monos del oriente, que cada 24 de Diciembre se venían detrás de un globo y cuando menos pensaban estaban todos embolatados en el valle de la vella billa.
Cuando miraban para las faldas de Santa Elena o las Palmas les daba la flojera arrancar ahimismito pa'su casa, antonces se quedaban viendo los pesebres y comiendo boñuelos y natilla en el cañón del río Medellín.

__ Ja...Ja...ja.

__ No se ría Mi Don ni se mihaga el sopendejo, que a mi no me cabe la menor duda que vusted fue uno de esos.

__ Que a yo quien lo trajo a Medellín?

__ !Nadie¡. Quien cree que habla.?
La voz de la experencia mi Don.

__ Bueno dejémonos de puyas y sigamos hablando de la nochegüena paisa hace más de cincuenta años.

Por la noche venía lo güeno. Entre todos los hogares donde se hacía el pesebre y la novena se elegía una de ellos para hacer allí la última novena en reunión de todos los vecinos de la comarca.

Como a las siete de la noche comenzaban a llegar familias enteras, desde ancianos, niños en brazos y adultos de todos los colores.

Recorrían Kilómetros por estar allí unas cuantas horas mientras acontecía el nacimiento del Niño____ Dios.

__ Pero cual era el encanto...?

__ Ninguno Mi Don, simplemente que entre las veinte, cincuenta o cien personas que allí se reunían se formaba un jolgorio de encuentro, alegría y participación humana.

Los adultos y ancianos hacían sus recuentos pasados o limaban asperezas, los jóvenes aprovechaban la oportunidad para hacer conquistas imposibles, los niños se conocían y jugaban, pero el punto central era la quemada de la pólvora, ya fuera explosiva o de luces. En la casa anfitriónn se había comprado material suficiente para el día y la noche, los vecinos traían desde sus casas, tacos, truenos, chorrilos y papeletas.

A los niños traían totes, chorrillos, chispitas triquitraques, borrachos y busca niguas.

Era una verdadera fiesta pirotécnica de luces y colores. Casi nunca se presentaba un accidente que lamentar. Se tomaban las precauciones del caso, los adultos quemaban la pólvora de gran poder, los jóvenes las papeletas y los chorrillos, los niños las luces como chispitas y busca niguas, y gozaban cuando un artefacto de éstos se metía por entre las piernas de las mujeres y comentaban con alborozo que un buscaniguas le había quemado las naguas a la abuelita.

De pronto la explosión de una papeleta reventaba cerca de la persona, lo dejaba viendo un chispero, los dedos entumecidos, escuchando campanitas del cielo o el trepidar de los infiernos, pero con un vaso de agua pasaba el susto y para'lante que no ha pasado nada.

__ Lo veo mi don Abel, como intrigado o entripado.
Será que se está preguntando..
__ Y de donde sacarán tanto tinto "café" y pocillos pa,darle ese genterío?

__ No compadrito...Nada de tintos...

Comidita pal,buche... y en efectivo.

Esa era la otra parte buena del programa...Darle comida a todo mundo sin excluir a nadie.

Las viandas de nochegüena, ya fuera natilla con boñuelos, conserva con quesito, chocolate con empanadas, hojuelas o boñuelos, se repartían a diestra y siniestra, amigo o enemigo, conocido o desconocido, todos salían con la barriga llena.

No soy nadie para decirlo, pero estoy casi seguro que mucha de esa gente viajaba kilómetros por sólo comerse un pedazo de natilla acompañado de otros seres tan humanos como él, pero que por circunstancias de la vida el calor humano les ha sido negado.

__ Aloye mi don, pero falta lo más gualambiao del programa.

Como faltando una hora para las doce de la noche, a los hijos del anfirtrión nos hacían acostar a las malas, disque, por que si no estábamos dormidos , no había traído del niño Dios.

A las doce en punto una persona ponía el niño Dios en la cunita elaborada en el pesebre, corrían a llamarnos pa'que viéramos el niño recién nacido, y nosotros como buenos inocentes nos quedábamos mirando embelesados al diminuto Ser que durante un año nos mantuvo soñando.

Este espacio era empleado para meternos debajo de la almohada, el regalito.

Terminada la fascinación del nacimiento salíamos corriendo en busca de ese traído.

__ ¡Que felicidad, Hombre Abel!...Un caballito de plástico, un marranito de barro, la gallinita de loza que al pisarla levantaba las alitas y soltaba güevitos, o ese pajarito de agua que al soplarlo cantaba como un ruiseñor....

¡Pero aquí termina la fiesta.! Es hora de dormir que mañana hay que ir boliar azadón.

Todos para su casita, primero por que los niños están deseosos de llegar a su casa para buscar su traído. Se acabó la pólvora y talvez la comida.

Comienzan las despedidas. El dios le pague y hasta el año entrante si Dios nos da vida y salud.

__ ¡Vistes hombre Abel!

Vusted estaba intrigado que quien se iba comer todas esas cosas que se habían elaborado muchas de ellas desde principios de Diciembre.

Esa es la vida de un Antioqueño, así viva en México, la Patagonia o la Conchinchina.

Así somos los campesinos paisas, anchos de corazón, altruistas con sus tenencias, compañeros en el dolor humano, vengativos con las injusticias y nochegüeneros de corazón.

Todo ha terminado.

Mañana despertarán con un nuevo día, llenos de una satisfacción cumplida.

Mas no todo es dicha paisanito para el paisa actual envuelto en en los afanes del modernismo.

Ya no existe la noche buena, sólo la navidad de regalos y compromisos, de arbolitos, papás Noel, luces y colores, un veinticuatro de Diciembre de rumba y borrachera.
Un amanecer de resecas y su moral hecha pedazos. Sus hijos inconformes por el regalo navideños, que no cumplió sus ambiciones.

Una deuda contraída para cancelar el año entrante... en fin, quizás en esta borrachera pierda lo que más ama en el mundo.

¡La libertad - o -Su vida!


Crónica escrita por Carlos E. Alvarez Valencia

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