EL UÑAS - EL TRIDENTE - EL PATAS
Mitos y leyendas de Colombia y toda la región andina.



Este es el Diablo de los hipócritas, de los falsarios y de los tutores ladrones, como también de los albaceas ventajosos; tiene muchos dares y tomares con incestuosos y estupradores.

El Uñas o el Uñón como también se le llama, anda metido en todo lo que atenta contra el interés moral o material de los inocentes; es enemigo jurado de la castidad, está siempre atizando el fuego de los rijosos y de los garañones para atentar contra la inocencia, y vive iluminando tretas a los albaceas y tutores para que se roben lo de sus pupilas.

El Uñas es hábill pendolista y se ingenia para ayudar a sus protejidos en la adulteración de documentos públicos.

Es un diablo pañón, caminador, iglesiero y exhibicionista y nudista.
Sus adeptos pagan rogativas para disimular sus trapisondas; dan limosnas para evitar comentarios; asisten a las proseciones sermones y ejercicios espirituales para evitar críticas son alféreces en fiestas parroquiales, para desviar la atención esá; en todas las juntas para quedarse con la mitad de los recaudos; intervienen en la cosa pública, pero en provecho propio; practican el deporte de la beneficencia, que es la caridad, entre trompetas y fanfarrias para que se hable de su virtud; prestan dineros a las viudas en apuros y a los agricultores en aprietos y se quedan con sus haberes o con sus cosechas; socorren a los necesitados...pero al módico diez por ciento.
Son grandes amigos del cura; son gamonales que toman parte en el estudio y solución de todos los problemas y asisten a los cabildos para tasar las contribuciones ajenas; son intransigentes en moral y buenas costumbres y vituperan los vicios públicamente se horrorizan de todo y de todos; detestan a los ladrones y dan consejos a diestra y siniestra, pero de puertas para adentro el Uñas les baila “La raspa” en altas horas de la noche, liquidando intereses, adulterando papeles, “gateando” a sus pupilas o “rendijiando a sus hijas”.

EL PATAS

El Patas es el diablo de los conventos, de los monasterios, de los retiros, de los seminarios, de las beaterías y todo cuanto tenga que ver con los claustros.

El Patas es muy malicioso y de él se ha dicho siempre que anda por todos los recovecos monacales en busca de oportunidades.

Sus predilecciones son por las tentaciones de la carne, la gula, la bebida, y por eso a hecho de estos lugares, cuartel general de sus actividades.

El sabe que con ellos se come bien y se bebe mejor; y quien bien come y bien bebe, lo demás viene por añadidura.

Por algo se dice que este diablo "sabe más por viejo que por diablo".

Cuando el pueblo habla de salud y de robustez dice “Gordo como un capuchino”; cuando hay alguien que se la tiene velada a otro, o le coge de cargadilla o comadreja, dice que “le tiene capellanía”, sin duda haciendo alusión a los capellanes de las monjas; cuando hay una persona muy tozuda, una res ranchada "emperradora" o una mula resistidora, se les dice “canónigas”, y cuando hay una persona de mofletes abultados por la gordura "cachetón", se le dice que está como un “Obispo” no sabemos si haciendo alusión a los de morcilla "rellena" o a los otros, pues generalmente todos son gordos.

En los conventos, el patas sabe a qué atenerse: no da hora de capilla a sus paternidades llevándoles a las sacristías pudibundas doncellas o floridos mancebos; a las monjitas se les embanasta entre la casa en la figura de un joven capellán barbilindo y acicalado; a los frailes, en la sotana histérica, jamona de carnes apretadas y forma suculentas, o al belitre manflorita con devaneos de cocota.
A todos atiende el patas dejando satisfecha siempre a su abundante clientela.

El patas es un demócrata militante y se entiende muy bien con el pueblo en todos sus matices para satisfacer la demanda de su clientela rijosa.

También es gran amigo de los arrieros a quienes ayuda a componer sus empresas amatorias en las posadas de los viajeros; a propósito va lo siguiente:

En cierta ocación una vieja hipocriticona le preguntó a un arriero:

__Vea, señor....

¿Es verdad que el patas tienta a las mulas?

Y el arriero contestó

__De seguro, mi señora, porque lo que es a los machos, no nos saca el dedo del culo.


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