EL MONICONGO ... "Amuleto de los ayudaos"
Mitos y leyendas de Colombia y toda la región andina.



COMO CONSEGUIR EL MONICONGO.

Ahora lo justo es saber cómo se consiguen el Monicongo tantas personas a quienes se les suele llamar “Ayudaos”, y que a más de suscitar envidia, se hacen temer por los demàs mortales.

La historia, que no es el cuento, estos son los siguiente pasos:

Paso 1: Se comienza por robarse un gato completamente negro, se toma una olla de barro con agua y se va bien adentro para un monte bien espeso, al cual debe llegar a eso de las doce de la media noche.

Paso 2:
Una vez en el centro del bosque, se prende candela y se pone la olla para que hierva el agua.

Cuando ya brotan los borbotones y sale humo del interior, se mete en ella el gato vivo y se les sostiene con las manos hasta que muera.

Cuando esto suceda, se tapa la olla, se aviva bastante la candela hasta que la carne del animalejo esté bien blandita es decir totalmente desbaratada.

Paso 3:
Luego se abre la olla, y con los ojos bien cerrados, se va cogiendo presa por presa, al tiempo que se pregunta en voz alta:

__¿ Es ésta?.

Mientras no se escuche respuesta las presas se van tirando para atrás con la mano izquierda; pero cuando llega el momento en que se oye:

__ “Esa es” ... y al mismo tiempo que se siente un fuerte olor a azufre, es entonces cuando el aspirante a tener Monicongo debe empreder veloz carrera sin mirar nunca para atrás, hasta cuando llegue de nuevo a la casa.

Paso 4:
Una vez allí procede a comerse la carne que llevó y el hueso lo parte en pedacitos para guardarlo entre un muñeco de chonta o de madera bien fina, que de antemano uno mismo ya haya hecho.

Acto seguido lo guarda en el carriel o en el bolsillo y debe cargarlo siempre.

Todos los días en las horas de la tarde, y sin que nadie se dé cuenta, le echa agujas o alfileres para que se alimente.

El Monicongo convierte a su poseedor en un hombre guapísimo para el trabajo y para la pelea y le confiere el poder de volverse invisible o pequeñito, hasta el tamaño de una hormiga o del animal que desee, así como el de covertirse en una mata de plátano u otra cualquiera, siempre y cuando que sea para librarse de un enemigo; nunca le falta dinero para los gastos necesarios e indispensables y no puede dar limosna, porque si lo hace los billetes se le convierten en hojas secas y las monedas en piedras.

Sobra decir que si la persona no lleva el Monicongo consigo, no lo acompañan estos poderes y que tampoco obra cuando es robado.


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