Poemas para la navidad


¡Llegó la navidad!

¡Alumbra con su rayo la estrella del Oriente
en ámbitos colmados de paz y de hermosura;
y anuncia el nacimiento de Cristo, felizmente,
que jingla entre sus brazos la Virgen con ternura!

¡En un pesebre humilde corona con laureles
su mano candorosa; lo mima y le regala
un beso dulcinante con ímpetu y con gala,
que embebe al Niño Santo y alegra, con sus mieles!

¡José, que lo contempla con ojos compasivos,
presiente que su vida se llena de nostalgia.
Le dice el corazón que, El, seré cautivo
y muerto en una cruz, por ser signo de magia:

(la magia del Amor) que late entre su alma
y ostenta como un Rey dichado por la Gloria
de ser Hijo de Dios -cual rutila memoria
que el mundo hará de El, al vuelo de las palmas-!

¡Y filtra en esa choza de pajas y de ramas
la aurora su esplendor; en ascuas centellantes
la brisa nemorosa en ondas se derrama,
y cantan los jilgueros con dejos fascinantes!

El burro se apacienta y abreva en un estanque,
en tanto que calienta el sol de primavera;
rebuzna y corcovea de gozo porque espera
-del Niño-, que le bese, y sobe con su guante!

¡Camino a su aposento tres reyes se dirigen
a darle cual ofrenda: incienso, mirra y oro,
vestidos con guirnaldas que brillan; y les rige
la estrella del Oriente a ver ‘aquel Tesoro’!

Le da la bienvenida el mundo con pandoras,
con liras y con flautas que alegran y que entrañan;
con vítores de Gloria le invocan y le adoran
en el pesebre humilde, al pie de su cabaña!.

¡Entonan villancicos al Rey de sus amores
-que, es fruto de la gracia de un Padre soberano-,
en pos de la esperanza que abrigan sus loores,
de hallar Paz en la Tierra... que una a los hermanos!

... ¡Llegó la Navidad! con luces y colores;
con pólvora que estalla la gente con euforia;
y, en medio de la fiesta - que es mito en nuestra Historia-,
el cielo se ilumina, y aroman más las flores!...



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