EL DESQUITE DE UNA HUMILLACIÓN
Temas para reflexionar y meditar con el alma



Un hombre buena vida pero muy tacaño con su esposa se las daba de buen marido y cumplidor con sus obligaciones, pero para la casa sólo daba lo estrictamente necesario.
Nada de gusticos y detalles para su mujercita, mejor dicho la tenía usando calzones remendados
Ella le pedía un poco de dinero para adquirir cositas personales, pero siempre le sacaba evasivas pendejas.
Un día la mujercita tenía una fiestecita con unas amigas y humildemente le pidió unos centavitos para comprar lo necesario y armar la parrandita.
El hombre la llevó frente a un espejo grande que había en la alcoba y sacando un fajo de billetes le dijo:
__Ves ese dinero que hay en el espejo...?
__¡Tómalo..ese es el tuyo, y este es el mío, sacudiendo los billetes.
La mujercita humillada y herida en lo más profundo de su alma no contestó nada.
El marido sale con su dinero a parrandiar y regresa a la media noche.
Pero vaya sorpresa se lleva el hombre.




Encuentra semejante fiestonón, carne a la parrila por aquí, carne a la plancha por allá, pinchos y chuzos a la brasa por acullá.
El hombre le pregunta a su tierna mujercita de dónde había sacado tanto dinero.
__Del que me dejaste, antes de irte para la calle, responde ella.
Sin inmutarse lo lleva al mismo espejo donde la había humillado, abre un poco las piernas, se levanta el vestido, se baja los calzones y señalando sus genitales le dice:

¡Ves esa cuquita que hay en el espejo...Esa es la que tengo para Tí! ....Esta otra es la mía que se la dí al carnicero para que me enviara la carne para los asados.


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