Pooema para el amigo fallecido



Amigo

Sembraste las semillas recogidas,
de una infancia tatuada con verdad,
nacieron al calor de tu bondad,
cual rosas, sin espinas florecidas.

Fuiste luz transparente en nuestras vidas,
como estrella en inmensa oscuridad,
que brilló dando luz a la amistad,
anidada en las almas aùn dormidas.

Noble amigo, que corta fue tu estancia;
una tarde los pardos nubarrones,
arrastrados por aire polvoriento,

arrancan a la tierra su fragancia,
y se extingue tu vida entre terrones,
la tierra se llevó, tu último aliento.

Vicente Manzano Blazquez — España


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